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Las ginebras de Navidad

Bueno, ahora sí que sí. Incluso los más refractarios y los que se hacen los despistados tienen que reconocerlo: la Navidad ya está aquí. Por si el Black Friday y los anuncios de juguetes no lo habían dejado claro, toca ser feliz y demostrar amor mediante el incremento de la propiedad ajena, vía regalos. Pero tranquis, que este no es un post antinavideño, por mucho que nos lo merezcamos. Qué le vamos a hacer, somos así, habrá que asumirlo…

Este es un post que habla de las ediciones especiales, de las ginebras que salen en la campaña navideña. Si se vende colonia, por qué no ginebra, habrán pensado las destilerías del universo mundo. La ocasión es especial (aunque se repite cada año, pero eso no quita, dejadnos soñar) así que se merece una ginebra única (bueno, muchas), especial (no como las demás… espera…) y exclusiva.

La venta navideña no es una novedad en el entorno ginebril… Este anuncio es de 1962.

Mar Calvo ya abrió la veda hablándonos hace unos días de Game of Mirrors, la versión navideña de The London Nº1. Si la ginebra “madre” ya no es mala, me imagino que la elegante versión diseñada por Ciszak Dalmas estará a la altura de los 350 euros que cuesta el pack “caja caleidoscopio+botella de ginebra ultrapremium+copa de cerámica y platino”.

La ediciones navideñas no son sólo cosa de Loterías del Estado

Los londinenses no están solos. Desde más allá del muro de Adriano, desde Edimburgo, la destilería homónima nos ofrece su Edinburgh’s Christmas Gin, una ginebra de aspecto mucho menos exquisito pero con una receta especial muy ad hoc: con incienso y mirra, aparte de nuez moscada (que le da un toque muy navideño, al parecer). Daos prisa si queréis conseguirla, porque la edición era limitadísima; apenas 600 botellas.

Los chicos de Citadelle también se han unido a la moda con su Christmas Pudding Gin. Sí, amigos, una ginebra aromatizada con… con flan de navidad, sea lo que sea eso (un pastel de esos de ingleses). Y desde Eden Mill se suman a la fiesta con sus “12 Gins of Christmas”: una selección de doce ginebras (5 ml. cada) con una par de vasos.

En fin, no me voy a poner moralista con el rollo habitual de que la Navidad no está para consumir como posesos y forzar nuestros sentimientos para sonreír incluso a las papeleras. Simplemente, recordad que hay vida más allá del siete de enero, y que, personalmente, si bien me gusta un gin tonic en Año Nuevo, también me gusta la Noche de San Juan, y en cualquier otro anónimo momento.

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