La flor de la uva

Savoir-faire francés: G’Vine

Hay vida más allá del enebro en el amplio mundo de la ginebra. Lo que para algunos suena a heterodoxia traicionera, para otros es una innovación señera, un hito, que abre nuevos horizontes a los amantes de la ginebra (y también a aquellos que no la aman, un nuevo mercado para los audaces). Es el caso de la celebrada familia G’Vine.

En la francesísima región vinícola de Cognac, Jean-Sébastien Robicquet es el representante de una larga saga de bodegueros que ha decidido abrir otra puerta: convertir la uva (de la variedad Ugni Blanc, mara más señas) en la base alcohólica de esta ginebra. ¿Hablamos de un aguardiente? No, aunque para los “laristas” acérrimos no merezca otro nombre.

La G’Vine Floraison es la más popular de la gama G’Vine. Su característica distintiva es la maceración, destilación e infusión de la flor de la uva, que se recolecta cuidadosamente a mano a mediados de junio, antes de pasar por un destilador florentino. Al unirlo al espíritu proveniente de la uva se consigue ese aroma único, fresco y ácido, que sus defensores tanto alaban.

Esta ginebra ha sido premiada por el Beverage Testing Institute

Pero no todo va a ser uva, claro. Los otros nueve ingredientes de la Floraison (corteza de casia, cilantro, baya de cubeba, jengibre, cardamomo verde, lima, regaliz, nuez moscada y por supuesto bayas de enebro) convierten a esta ginebra en la ultra premium que se supone que es. De hecho, durante mucho tiempo su perfil de hombros angulosos coronados de verde ha sido sinónimo de “mejor ginebra del mundo”.

Aunque hablaremos más detenidamente de algún cóctel para el que la G’Vine Floraison resulta ideal, en general es un ginebra que se puede beber muy bien sin acompañamiento. Si preferimos algo más ligero, se puede servir con alguna tónica muy cítrica, aromatizándola con frambuesa o uva. Hay por ahí quien la acompaña de zumo de naranja natural, pero disculpadme, un destornillador es un destornillador, y punto.

Para muchos, entre los que me cuento, ha sido un error calificarla como una ginebra “para quienes no les gusta al ginebra” o “para mujeres”. Marketing, abrir mercados, de acuerdo. Pero, por muy exitosas que hayan sido estas campañas publicitarias, también han conseguido ahuyentar a los que realmente aman la ginebra. Tras los fuegos de artificio florales se esconde un producto muy bien elaborado, una auténtica ginebra. Pruébala sola, y hablamos.

2 thoughts on “Savoir-faire francés: G’Vine”

  1. Totalmente de acuerdo, es una Ginebra excelente. Ese cliché de que es ginebra de mujeres, o de que no le gusta al que le gusta la Ginebra… A mi me parece buenísima!!

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