brezo

Diccionario de botánicos: el brezo

Tenía yo muchas ganas de hablar de una planta que me mola, no sé bien por qué pero me arrebata, me pone metafísico. El brezo, ese arbusto, casi mala hierba, que ocupa las tierras más ingratas y frías de nuestras latitudes, y las cubre en primavera de un manto morado que te hace reconciliarte con el mundo. Pues también se usa para hacer ginebra.

El brezo (Calluna vulgaris) atiende a mil nombres, y está muy extendido por Europa, el norte de Asia y América. Es un arbusto de hoja pequeña y dura que prefiere terrenos ácidos, clima seco y duro, y aguanta bien la altitud. Sus flores, pequeñas y numerosas, son profundamente aromáticas, y la miel que hacen a partir de ellas las abejas es muy valorada en gastronomía.

Por lo demás, el brezo ha pasado en general desapercibido, humilde y asociado al páramo; apenas una fuente de leña barata, un sustituto de la escoba y algunos bocados para las cabras más recias. No obstante, también se conocen de antiguo algunas de sus virtudes diuréticas para el riñón. También es antiséptica y sedante. Y es una de las Flores de Bach, indicada contra el egocentrismo. Ahí ya cada uno…

Sus flores, una de las escasas alegrías que dan las tierras salvajes

Respecto a su aroma, que es lo que más nos importa aquí, la flor de brezo destaca por su delicada dulzura, por sus toques de madera y musgo, frescos pero húmedos. Recientemente reivindicada en repostería, en la fabricación de cerveza y licores y en perfumería, también en el mundo de la ginebra tiene su espacio.

En efecto, el brezo entendido como botánico hace furor más allá del muro de Adriano, en la vieja Escocia. Parece ser que el brezo es una planta muy arraigada (nunca mejor dicho) en el paisaje del país, así que muchas casas han tirado de brezo para abundar en su escocesidad. Edinburgh, Caorunn, Smugglers, The Botanist. Por supuesto, Knockeen Hills Heather Gin y Strathearn Heather Rose Gin, dos ginebras en las que el brezo adquiere el papel protagonista.

Si os preguntáis se un matojo del monte puede aderezar y adornar vuestros gin tonics… Sí, amigos, puede. Y es muy versátil. Probad a ponérselo a una Gin Mare o a una Puerto de Indias junto a otra ramita de romero o tomillo. O bien a una Hendrik’s con pepino, todo un manifiesto intelectual tal vez.

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