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Ungava: el Quebec hecho ginebra

Canadá también tiene, cómo no, sus propias ginebras; más concretamente, y para no herir sensibilidades nacionales, Quebec tiene su ginebra premium, Ungava, con un fuerte carácter nacional, una orientación artesana y un cuidado proceso de fabricación. Una tierra acostumbrada al multiculturalismo da a luz una ginebra que recuerda a Inglaterra, Estados Unidos, Francia y el Ártico. Toma mezcla. Y encima (creo, porque no la he probado) debe de estar buena.

“Ungava” significa “hacia las aguas libres”, no me preguntes en qué idioma. El que hablen los nativos, imagino. Qué nativos, no me preguntes. Bueno, los inuit, pero… Total, que es una península y una bahía del norte con aguas purísimas que ha inspirado a los creadores para fabricar una ginebra de más de 43o de manera totalmente artesanal y por lotes.

Los botánicos, que son salvajes (no cultivados) y se recogen a mano, pretenden recrear la fría personalidad de Quebec, entre la tundra y la banquisa. Los seis botánicos indígenas son escaramujo salvaje, rododendro ártico, té del Labrador, camarina negra y, cómo no, enebro, pero nórdico. Una auténtica rareza que ha provocado excelentes comentarios entre los críticos que la han degustado.

Una combinación de botánicos inédita para una ginebra dorada

El resultado se rebaja con aguas de las fuentes Cree, de fuertes significados para los indígenas del mismo nombre (en la etiqueta de la bonita botella se recrean los signos de la escritura de aquel pueblo indio; o el de los inuit, no me ha quedado claro). El riesgo era perderse en una propuesta demasiado “autoctonista”, cayendo en el licor de hierbas.

Sin embargo, si bien debe considerarse una ginebra aromatizada o contemporánea más que una London Dry, parece que el resultado es más que digno: equilibrada, suave, evocadora, Ungava pasa de los cítricos ácidos del enebro septentrional que llenan la nariz (con un puntito alcohólico) a tonos herbales y afrutados de corte dulce y amargo. Un final algo mentolado, muy fresco y redondo, semiseco. En fin, una panoplia de aromas que no desagradará a los amantes de la tradición.

El perfect serve que proponen los creadores en su web no podría ser más sorprendente: una tónica neutra y una rodaja de pomelo. Habida cuenta que va a ser difícil recrearse en los botánicos de origen, es algo lógico. En realidad, yo comenzaría por probarla sola. Tal vez algunos frutos rojos o hibisco infusionado puedan realzar sus sabores originales y compensar el amargor de la tónica. Sólo lo sabremos, como siempre, probando, probando y probando.

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